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viernes, 11 de diciembre de 2015

Prestaciones a parados y beneficiarios

Unos 71.000 parados han cobrado la ayuda de 426 euros para desempleados de larga duración puesta en marcha en enero. Un dato muy por debajo de los 270.000 que el Ministerio de Empleo estimó que podrían acogerse al ponerse en marcha, y aún más lejos de los 400.000 que calculaba podrían percibirla durante su vigencia. El Gobierno lo achaca a la mejora del mercado laboral y a que solicitarla es “voluntario”. Los sindicatos creen que la aplicación es muy “restrictiva”.

Dentro de pocos días se cumplirá un año de la firma del único gran acuerdo social de la legislatura: una nueva ayuda de 426 euros durante seis meses para los desempleados de larga duración (más de un año sin trabajar). Los cálculos iniciales, como detalló la ministra de Empleo, Fátima Báñez, en el Senado, fijaban “un stock a fecha de inicio del programa de entre 270.000 y 300.000 personas y un flujo en los meses posteriores, hasta su finalización [el 15 de abril de 2016], de entre 130.000 y 150.000 personas”

 Ayudas a los parados de larga duraciónDescripción: Ayudas a los parados de larga duración

jueves, 10 de diciembre de 2015

Trastornos del parado.

Independientemente de los ultimos resultados del paro, que pueden llegar a ser ciertamente esperanzadores, nuestro país continúa poseyendo una enorme cantidad de parados de larga duración, muchos de los cuales han quedado totalmente fuera de las ayudas y subvenciones tras haber agotado todas las prestaciones. Ya desde hace unos años a esta parte se viene hablando, aunque en menor medida, de gran impacto psicológico que entre estas personas está causando su situación. Un impacto psicológico que a decir de especialistas en la materia, genera procesos depresivos y de ansiedad a largo plazo, que van a mediatizar la vida de estas personas a futuro, incluso cuando sus carreras profesionales se estabilicen.

Dentro de las que se consideran tres fases fundamentales en evolución de los perfiles psicológicos de estas personas, aquellos que llegan a la conocida como fase de resignación, son los más susceptibles de Sufrir trastornos por ansiedad o depresión. En esta fase la persona ha perdido ya probablemente todos los recursos económicos regulares, lleva no menos de dos años sin encontrar ningún tipo de empleo o respuesta son solicitudes, y, en cierto modo se ha dado por vencido en la búsqueda de trabajo. A partir de esta fase es cuando el riesgo de cronificacion aumenta de manera exponencial.
Se calcula que, sobre el conjunto de la población en paro, la incidencia de la necesidad de ayuda especializada psicológica, es más de un 40% superior en este grupo de personas que en cualquier otro grupo de personas en desempleo, esto da sin duda medidas de una situación compleja que además, insistimos, no se detiene sólo en el momento de encontrar empleo en aquellas personas que ya hayan desarrollado un trastorno a largo plazo.
Contra esto, y  a pesar de la enorme dificultad que entraña, los especialistas recomiendan sobre todo no llegar a la fase de resignación. Mantenerse activo en la búsqueda de empleo en cualquiera de los casos e independientemente de los resultados, algo sin duda muy difícil pero necesario, buscar otras actividades afuera de la búsqueda de empleo, algo que resulta muy importante donde por ejemplo el ejercicio puede ser un buen acompañante, y, en caso de núcleos familiares, afrontar la situación en común, compartiendo los avances si éstos se dieran pero también los retrocesos para no hacerlo de manera individual.